miércoles, 30 de septiembre de 2009

EL TESTAMENTO DE CLORINDA MATTO DE TURNER

EN EL CENTENARIO DE SU FALLECIMIENTO (1909-2009)
“LA UNICA COSA SEGURA QUE TIENE LA VIDA ES LA MUERTE”

Escribe: Julio Antonio Gutiérrez Samanez.
(Artículos publicados en el diario El Comercio del Cusco)

En el número 15 de la Revista del Instituto Americano de Arte. Publicado en 1997, insertamos el presente artículo en homenaje a nuestra admirada paisana, la escritora e intelectual peruana más importante de todos los tiempos, cuya vida ejemplar de luchadora, reformadora social y periodista, se extinguió el 25 de octubre de 1909 en Buenos Aires, Argentina. Y que, ahora, estamos prontos a festejar, con júbilo, el sesquicentenario de su nacimiento en esta ciudad, el próximo 11 de noviembre.


En los primeros días de diciembre del presente año (1997), la Sociedad Pro Cultura Clorinda Matto de Turner, presentó dos obras importantes de esta escritora cusqueña: “Tradiciones Cusqueñas” y “Viaje de Recreo”, con tan importante motivo creemos que este trabajo, escrito hace un año y aún inédito, contribuirá al conocimiento de la vida de Clorinda en los momentos postreros de su ilustre existencia. He encontrado, por casualidad, en el “Baratillo”, la ya rarísima obra de Manuel E. Cuadros Escobedo: “Paisaje y Obra… Mujer e Historia: Clorinda Matto de Turner” De. H.G. Rozas, Cusco 1949. Cuadros, quizás , el mayor conocedor de la vida y obra de Clorinda el descubridor de su partida de bautismo, publicó en su libro la última carta que Clorinda escribió a su tía Guadalupe Usandivaras, haciéndole saber de su internamiento en un sanatorio para la operación, de la que sabemos, no logró sobrevivir. En ese documentado libro, que sólo conocíamos por las referencias que hacen de él, J.G. Cosio (1954), Tamayo Vargas y Pimentel Cáceres (1966), no encontramos sino alusiones al documento testamentario que aquí insertamos.

Por feliz acierto de la familia Giesecke Matto, el archivo del Dr. Alberto Giesecke, fue entregado en custodia al Centro Bartolomé de las Casas, beneficiando al Cusco y a su cultura con un fondo documentario de primer orden.
Revisando los legajos de cartas de este archivo hemos encontrado documentos que aportan al conocimiento de la vida y obra de Doña Clorinda Matto, el profundo amor a su ciudad natal, su solidaridad militante con la causa de la mujer desvalida y su valerosa y decidida actitud frente a las fatalidades de la vida, virtudes que la rodearon durante toda su heroica y ejemplar existencia.

El ilustre Rector Dr. Alberto A. Giesecke, casó con Esther Matto Usandivaras, prima hermana de Clorinda el 19 de enero de 1914, de ese modo emparentó con la familia de la egregia escritora cusqueña, fallecida en Buenos Aires el 25 de Octubre de 1909.

Clorinda, luego de su periplo europeo, descrito minuciosamente en su obra póstuma “Viaje de Recreo”, enfermó gravemente y tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. Antes de someterse a la fatal operación, intuyendo el desenlace, dejó una carta y testamento a su mejor amiga, la escritora argentina Zoila Aurora del Campo.
El 20 de octubre Clorinda escribió a su tía Guadalupe lo que sigue:
“Buenos Aires, octubre 20 de 1909.
Sra. Guadalupe U. de Matto.
Cusco.
Querida Guala:
Hace tiempo que nada se de ustedes. Me consuelo pensando que por haberse prolongado la estadía en Urubamba no tendré cartas. Dios quiera que todos gocen de salud. Yo no puedo decir que voy bien. He pasado un invierno doloroso y ahora mis médicos dicen que necesito operarme un tumor interno en el vientre. Esta tarde iré a un sanatorio donde una de las grandes mentalidades médicas de este país que es el Dr. José M. Caballero, y quedo, pues, confiada al resultado de la operación. Me ven tres médicos y todos opinan por la necesidad de la operación con toda probabilidad de éxito satisfactoria. Pero, como la única cosa segura que tiene la vida es la muerte, yo no dejo de ponerme en este caso, y te escribo la presente horas antes de marchar al sanatorio Carrasco para decir que en estos momentos tristes pienso en ustedes con toda mi alma. Si llegase el caso fatal que aún no espero, porque estoy fuerte, mis amigas las señora Isolina S. de Centeno, Aurora del Campo, Srta. Rosa Scorza, te escribirán comunicándote el tenor de mis disposiciones que las he dejado en testamento cerrado.

No vayas a ponerte afligida por esto. Yo sólo prevengo las cosas por estar sola y lejos de la patria. No preveo nada de peligro porque cada día se hacen estas operaciones aquí.

Mil saludos y cariñosos a mis primos y primas y un abrazo de tu sobrina.
Clorinda.
(Carta tomada del artículo “C.M.de T. su vida…” por: Eduardo Pimental C. Rev.”Ciencias y Artes”, Cusco 1966).

Después del trágico suceso, la amiga mantuvo correspondencia con la tía de Clorinda, Sra. Guadalupe Usandivaras de Matto, hermana de su madre y madre de la esposa del Dr. Giesecke. He aquí las cartas del archivo:
“Octubre 20, 1909
Querida Aurora:
Haga llegar a su destino las tres cartas adjuntas:
El pequeño escritorio portátil que está sobre mi escritorio de trabajo y el tintero de mármol aún sin estrenar deseo que conserve usted como recuerdos míos.

No dudo que todas las chucherías de mi mesa de trabajo serán estimadas por mi familia y amigas y así pido que mande a Josefina y David todo lo que fuese de fácil remisión. Que no me olviden.
Adiós.
Clorinda”


EN EL 93 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO
EL TESTAMENTO DE CLORINDA MATTO DE TURNER
Escribe: Julio Antonio Gutiérrez Samanez
(Fragmento)
……………………………………………………………………………………………………Encargo a mis amigas Isolina S. De Centeno y Señorita Rosa Scorza la cajita que dejo a Isolina, rotulada para mi hermano el Dr. David Matto, le será remitida con seguridades.

Mi escritorio lo dejo como recuerdo a mi amiga Isolina de Centeno.
Los dos estantes bibliotecas que están a los costados del escritorio a mi amiga Rosa Scorza.

Todo el servicio de mesa y cristalería le será remitido a mi hermano el Dr. Matto. La cómoda y una de las mesitas de luz, la que no forma juego con el ropero de mi dormitorio dejo a mi sirvienta Filomena Conde.

La libreta de compra de dos lotes de terreno en villa Albertina, corresponde a Rosa Scorza. Pido que nuestras amigas Isolina y Rosa se encarguen de inventariar los muebles para venderlos y quemen todos los papeles manuscritos que están en distintos cajones de mi escritorio.

Todos mis libros encuadernados los dejo a la Biblioteca de la Universidad de La Plata. La lámpara de proyecciones luminosas y de placas dejo a la Escuela Comercial de Mujeres donde he trabajado tantos años.

La casa Sempere de Valencia debe remitir a mi orden dos mil ejemplares de mi libro de viajes que está editando a medias conmigo. El valor de estos llegará a seis mil pesos pues el precio de venta está fijado en tres pesos. Encargo que mil ejemplares se ponga a la venta en ésta, aplicando su producto en dotar a la primera criatura mujercita que ingrese en la cuna de huérfanos el día de mi fallecimiento y los otros mil serán mandados al Perú para aplicar su producto al Hospital de Mujeres de la ciudad del Cuzco.

Buenos Aires, Octubre 20, 1909.
Clorinda Matto de Turner”

De la lectura de las otras cartas se deduce que a este documento le falta el encabezamiento, hoja que no obra en el archivo, en el cual habría otras disposiciones de la testamentaria. Reza un párrafo de una carta de Zoila Aurora del Campo a la Sra. Guadalupe, del 10 de enero de 1910.

“…supongo que por el Dr. Matto ya sabrá usted que Clorinda en su testamento deja dos mil pesos moneda argentina para cada una de sus primas Grimanesa y Esther”.
En otra carta del 6 de setiembre de 1910, informa sobre el estado de lo dispuesto por el testamento, el alquiler de la casita de Clorinda (Calle Rincón 611) y que”… el día 7 de Agosto pasado despachó al Sr. Estrada para Lima, todo el equipaje de Clorinda suponemos habrá llegado bien”.

De modo que de no haber ocurrido otra cosa, las pertenencias de la autora de “Aves sin Nido”, “Indole” y Herencia”, quizás con los originales de sus obras perdidas: “La Excomulgada” y “Sevilla, Testamento Póstumo”, si no fueron incinerados, deben obrar en los archivos de la familia del Dr. David Matto, quien fuera parlamentario por el Cusco en la segunda década de este siglo.
Vemos pues, en este botón de muestra, la enorme importancia del valioso archivo que, con el mayor esmero, custodia el Centro Bartolomé de las Casas.

***
Hace algunos días visitamos el hogar de don Miguel H. Milla y la Dra. Delia Vidal, y pude ver que ellos guardan documentos de los tratos comerciales entre la escritora y el señor Fortunato Unda, abuelo materno de la Dra. Delia y del recordado Dr. Humberto Vidal Unda, se trata de los años en que Clorinda, durante su estadía en Tinta, saldaba las deudas de los negocios dejados por su difunto esposo el ciudadano inglés José Turner. Clorinda estuvo asociada con el señor F. Unda, en la explotación de unos molinos en Mosoqllacta de la hacienda “Urubambilla”.
Epoca en que, con seguridad, la escritora estuvo componiendo su novela “Aves sin Nido”.
Cusco, enero de 1997.

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