domingo, 25 de octubre de 2009

CLORINDA MATTO DE TURNER, CIEN AÑOS EN LA GLORIA



Escribe: Julio Antonio Gutiérrez Samanez

Con el motivo de conmemorar el centenario del fallecimiento de la insigne escritora cusqueña (25 de octubre de 1909), el pasado 23 de octubre, en el Centro de Convenciones de la Municipalidad del Cusco, se realizó el Foro: “APORTES DE CLORINDA MATTO DE TURNER AL SIGLO XXI”, organizado por la Sociedad Pro Cultura Clorinda Matto de Turner, que preside Nohemí Estrada Pérez y la comisión encargada, presidida por Gilma Olazábal, quienes convocaron la participación de intelectuales cusqueños, nacionales y extranjeros.
Por la mañana, la escritora Emperatriz Escalante, analizó la obra “Tradiciones Cusqueñas”; la Dra. Mariana Mould de Pease, se ocupó de “Viaje de Recreo” la obra de edición póstuma de Clorinda y que versa sobre su viaje triunfal por Europa; la Dra. Carolina Ortiz, hizo un paralelo entre la vida y el pensamiento crítico de Guamán Poma y Clorinda Matto, como creadores de cultura de respuesta desde la América al mundo occidental. Las conferencias fueron comentadas por Ruth Miranda y Gabriela Cuba.
Por la tarde disertaron interesantes ponencias los escritores Luis Nieto Degregori y Enrique Rosas Paravicino, y la investigadora española María Pía Sirvent De Luca, cuya intervención fue sobre las Tertulias literarias que doña Clorinda propiciara en su casa, durante su estadía en Lima, replicando las que años antes realizara en esa ciudad la escritora argentina Juana Manuela Gorriti. La Dra. Sirvent, -a quien conocí en Lima en las Jornadas sobre la obra de Don Ricardo Palma, que organiza la universidad que lleva ese nombre-, se preguntaba sobre lo difícil que sería para esas mujeres, proscritas de la cultura oficial, el exhibir su talento en un medio mediocre y hostil por el puritanismo prejuicioso imperante que había relegado a la mujer a las labores del hogar y la cocina.
Rosas Paravicino, nos hizo recuerdo de la luchadora e intelectual, periodista, ensayista y novelista que después de varias caídas por su militancia política y su ideología vanguardista, su lucha por los derechos ciudadanos de la mujer, por la dignidad de las clases desposeídas y la redefinición de la identidad nacional, terminara en el exilio argentino, desde donde su prestigio fue reconocido en el mundo entero.
Rosas, analizó la obra “Aves sin nido” libro precursor de la narrativa indigenista y dijo que “La novelista cusqueña fue dueña de una personalidad carismática y de una valentía indoblegable que ni los ataques más insidiosos ni los golpes de la desgracia y el exilio pudieron disminuirla”. Asimismo, hizo hincapié en la célebre conferencia “Las Obreras del Pensamiento de América del Sur”, que Clorinda dictó en el Ateneo de Buenos Aires, y en la importancia de su revista: “El búcaro Americano” en la difusión de las ideas feministas en nuestro continente.
El reconocido escritor Luis Nieto Degregori abundó sobre la vigencia de la obra de Clorinda como literata fundadora de la tendencia indigenista, pues, fue una de las primeras escritoras profesionales que vivió de la escritura, que fue su arma de combate político, como periodista y su instrumento de creación estética, como novelista. Resaltó el hecho de haberse impuesto en una sociedad machista que relegaba a la mujer al ámbito doméstico y que su obra literaria debía ser divulgada entre la juventud estudiosa
La Dra. María Luisa Pineda, docente de la Universidad Andina, hizo el comentario y un conjunto de interrogantes sobre la obra de la escritora homenajeada, a los ponentes.
Mi participación debió ser estrictamente el comentario de lo dicho por nuestros ilustres escritores; pero, creí necesario usar de ese pequeño lapso que se me concedió, -y con la autoridad que me da el haberme dedicado casi un par de décadas al estudio y difusión de la obra de Clorinda-, para decir con emoción y en voz alta, en honor de aquella excelsa mujer, paradigma y orgullo de mi tierra, lo que sigue:
Clorinda es la intelectual mujer más importante de la historia peruana y su pensamiento y su lucha siguen vigentes, sencillamente, porque subsiste la injusticia, la desigualdad, la discriminación y la exclusión.
La escritora Cacerista militante fue combatida y perseguida por sus enemigos políticos, los pierolistas y civilistas; -culpables de traición a la patria, durante la Guerra con Chile, por haberse dedicado al entreguismo y venta de nuestras riquezas y haber desoído el clamor popular para armar al país, al que entregaron al saqueo y a la mutilación territorial- y cuando en 1895 el civilismo asaltó el poder, sancionó el exilio de la escritora, destruyendo sus bienes y postergándola, no sólo de la historia de la literatura, sino, de la historia oficial del país. Por ser mujer, indigenista, provinciana y por tener talento y éxito.
El investigador Efraín Kristal en su obra: “Una Visión urbana de los andes” (Lima 1991), denunció que sistemáticamente se eliminaron las contribuciones de las intelectuales mujeres de finales del siglo 19 e inicios del siglo 20. Ahora se sabe con qué saña atacaron a Mercedes Cabello de Carbonera, y cómo insultaron y vejaron a Clorinda. Eso no ha cambiado hasta hoy, sea en la televisión o en los cenáculos culturales, la literatura andina es juzgada peyorativamente como anticuada, desfasada, arcaica, como si el plagio descarado de las literaturas de la cultura decadente fueran lo mejor y lo moderno.
Un cuarto de siglo después de la muerte de Clorinda una estudiosa portorriqueña la Dra. Concha Meléndez, en su trabajo doctoral “La Novela indianista en Hispanoamérica” presentada en Madrid en 1934, rescató la obra de Clorinda para las letras hispanoamericanas, cuando en el Perú se la había olvidado por completo lapidándola con alevoso oprobio.
Ni Mariátegui con toda su erudición y conocimiento indigenista y social la recuerda en sus “7 Ensayos”, y peor, los civilistas y niños bien de la oligarquía detentora del poder, como el escritor Ventura García Calderón, un señorito capitalino, misógino, más francés que peruano, le hizo una terrible campaña de descrédito. Cobardemente, aún después de muerta la escritora, escribió:
“El crítico escrupuloso va descubriendo en las bibliotecas novelas flojas que una polilla generosa destruye: El Padre Horán de Narciso Aréstegui, publicadas en folletín de los periódicos y las de Clorinda Matto de Tourner (sic), costurera literaria, genio de la vulgaridad que remendaba en prosa doméstica, epistolar, novelas, -novelas como de todas las institutrices inglesas- hasta que la muerte cortó el carrete de hilo y detuvo la máquina”, felizmente la polilla fue más generosa con las obras de don Ventura. También, Pedro Paz Soldán y Unanue o “Juan de Arona”, un acérrimo pierolista la atacó acerbamente, esgrimiendo abierta y vergonzosamente su racismo, machismo, misoginia y envidia.
Hasta hoy, se le regatea a Clorinda su estatus de prócer y paradigma de la literatura nacional, se conspira con el silencio contra su obra. Luis Alberto Sánchez y otros críticos la reducen a simple “imitadora de Palma”, en sus tradiciones, cuando se sabe, como lo hizo notar Ruth Miranda, esta mañana, que Palma no fue el inventor de las tradiciones, las tomó de escritores españoles como Becker y el mismo tradicionista generoso y galante fue mentor de Clorinda a quien consideraba su discípula.
Algo que se tiene miedo de decir, es que el odio contra Clorinda lo propició el clero retrógrado y la cucufateria fanática e ignorante, porque , valientemente, propugnó “el fin del CELIBATO de los curas, como exigencia social”, para evitar todo tipo de vejaciones monstruosas como las violaciones de niños, los amancebamientos y concubinatos propiciados por los “ministros de Dios”, y esa exigencia aun sigue vigente, pues, de haberse escuchado a Clorinda, hace ya un siglo, no hubieran ocurrido, en pleno siglo 21, los escándalos sexuales de sacerdotes católicos pedófilos, ni estos hubieran desgraciado a tantos inocentes.
Las damas de la cucufatería cusqueña, azuzadas por los curas le escribieron a Clorinda estas vergonzosas notas: “Señora, no volváis a esta ciudad que tuvo LA DESGRACIA DE DAROS EL SER. No volváis, porque tendríamos el dolor de maldeciros. De hoy en adelante, tenéis un lugar allá muy lejos... En el Oriente… Vos sabéis dónde… No volváis Señora, porque vuestro nombre ha desaparecido de entre nosotros.
Ayer, fue ignominiosamente quemado ante el pueblo apiñado que pedía, se convirtiera en cenizas vuestra efigie… Adiós señora, vuestro nombre queda cubierto de eterno oprobio…”
La respuesta de la escritora fue solamente: “Os perdono”.
Felizmente, de ese tumulto ignorante y fanático sólo queda un amasijo de cenizas que nadie recuerda, mientras que de las cenizas de Clorinda, como si fuesen del ave Fénix, esperamos su resurrección
En pleno siglo 21 son totalmente vigentes los motivos de las luchas de Clorinda a favor de los pobres y en especial de los pueblos indígenas, que siguen siendo masacrados y agredidos: recordemos la matanza de Bagua, en este mismo año o la guerra que el estado chileno está declarando a la etnia araucana. Como en el siglo 16, en que Sepúlveda consideraba a los indios seres sin alma y por consiguiente explotables, se está demostrando que la secular exclusión está en plena vigencia.
Desde la época de Clorinda hasta la dación de la Ley de Reforma Agraria en 1968, los terratenientes o gamonales compraban haciendas con sus indios, (pues estos trabajaban gratis para su patrón); alquilaban pongos y mitanis, tenían derecho a la “pernada”, asesinaban, mutilaban, cercenaban los senos a las mujeres, castraban a los varones indígenas insumisos o revoltosos, los marcaban a fuego, con marca de caballo; con calumnias los encarcelaban y despojaban de sus bienes, y la historia de los campesinos indios no es otra que una secuencia atroz de masacres tras masacres (en Anta, Pujiura, Lauramarca, Solterapampa, Urcos, Huatquiña y cien etcéteras más.) y, después, durante la guerra sucia, más del 80 % de los setenta mil muertos, torturados desaparecidos y sepultados en fosas clandestinas, fueron “indios”. Cómo no estaría vigente la lucha de Clorinda que fue la primera en denunciar al mundo la explotación criminal contra la raza andina. Esa lucha política por la humanidad doliente tiene más valor que toda la literatura junta. Y lo digo aunque me “excomulguen” los literatos.
En cuanto a la cuestión de género, la exclusión sigue vigente, aunque se ha avanzado mucho y se consiguió el derecho al voto; pero, la mujer, el sexo bello, -como dijera la Dra. María Pia Sirvent- sigue dominada y aplastada por el sexo “feo”; la sociedad toda sigue siendo machista.
Clorinda ha sido la primera escritora feminista del continente, su lucha, sus escritos, su vida misma fueron para reivindicar a la mujer. Y se adelantó a su época, cuando propugnaba el estudio de las ciencias y la técnica. Como buena positivista y cercana a las ideas anarquistas de su maestro y amigo González Prada, creía en los beneficios de la educación, como única salida del atraso y postergación de la población peruana. Abogaba por la libertad de pensamiento y credo. Para contribuir con la vigencia y reivindicación del Quechua, tradujo los evangelios cristianos y fue abanderada del americanismo al escribir y aquilatar a los grandes valores de la intelectualidad continental. De vivir más tiempo y de pulir sus obras o entregar más frutos de su preclaro intelecto, con seguridad, hubiera sido galardonada con el premio Nobel.

En el Cusco, fueron muchos los intelectuales que reivindicaron su nombre y su lucha: Ángel Vega Enríquez, que fuera su guía durante su visita a París, José Gabriel Cosio, Uriel García, Luis Felipe Paredes, Manuel E. Cuadros, quien descubrió su partida de bautizo, Alfredo Yépez Miranda, Alcides F. Estrada, Julio G. Gutiérrez, Eulogio Tapia, Luis Nieto, Gustavo Pérez Ocampo, Eduardo Pimentel Cáceres, César Augusto Reinaga, Ángel Avendaño, José Tamayo Herrera, etc. Y a nivel nacional: Abelardo Gamarra, Emilio Gutiérrez de Quintanilla, Jorge Basadre, Alberto Tauro, Antonio Cornejo Polar, Francisco Carrillo, Tomás Escajadillo, etc., escribieron sendas biografías y comentarios críticos sobre la vida y obra de nuestra paisana, documentos, muchos de de los cuales he compilado y colocado en Internet en la dirección que sigue:
http://clorinda-matto-de-turner.blogspot.com/
Muchos autores, todavía, erróneamente, consideran que nació en la Hacienda Paullo Chico en Calca, el 11 de noviembre de 1854, pese a que Manuel E. Cuadros encontró y publicó su partida de bautismo, con el nombre de Grimanesa Martina, nacida el 11 de noviembre de 1852.
Cualquier duda se disipa al leer estas frases emotivas escritas por Clorinda en su obra “Viaje de Recreo”, con lo que concluyo esta intervención:
“Detesto el agua tibia y los temperamentos indecisos; por eso amo y odio con llaneza y con ardor y lo que emprendo llega a la cima. Esta gira europea misma que estoy realizando, sola, cumplidos ya los cincuenta años de existencia, es manifestación comprobatoria del carácter cimentado en la sentencia shakesperiana, ser o ser. Si no nací en Londres, nací en el Cuzco, y me siento llena de orgullo legítimo. ¿Por qué no confesarlo? El disimulo de nuestras espontaneidades es hipocresía: yo la detesto del mismo modo que al agua tibia”. (El énfasis es nuestro).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada